viernes, 16 de diciembre de 2011

Erase una vez...

Los cuentos de hadas no existen, los finales felices tampoco, pero de vez en cuando, tu mente puede llevarte a un mundo lleno de fantasías en donde solo tu, eres el protagonista.

La noche, la soledad, la oscuridad y el silencio son la mejor compañía, lo sabia, su mente vagaba inquieta de un lugar al otro, como lo hacia a su vez la helada brisa nocturna que se colaba por las ventanas en la habitación. Había pasado tanto tiempo sin que se sintiera de esa forma, sin que su corazón palpitara acelerado temiendo tomar una decisión, necesitaba respuestas a sus preguntas, pero sobretodo necesitaba consuelo,  aquel que solo podría encontrar en alguien mas, alguien que la escuchara y la entendiera.

Pero eso no era tarea fácil después de todo; con sus manos se aferraba fuerte a su regazo, buscaba protección, sentirse segura, sin embargo no era suficiente.

Faltaba algo, algo que ni ella comprendida.

Solo era una de esas tantas noches, en que se sentía confundida.


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